sábado, 25 de octubre de 2008

Reporte quincenal

-Un niño dio vuelta su yogurt sobre mi pantalón y chaleco. Anduve con mi ropa manchada todo el día.
- Increíblemente, ninguna araña se ha aparecido por mi pieza.
-Mi perrita está ronca y, según el veterinario, puede ser un problema al corazón.
-Pasé 48 horas angustiada.
-Sigo insegura.
-Trabajo desde mi casa y aún así, me aburro.
-Otra vez el test de rorschach me jugó chueco.
-No me he vuelto a tirar a la piscina.
-Tengo dos kilos de más.

Redireccionando

Por ahora, todas mis cosas están siendo redireccionadas a un piloto automático; estoy utilizando la autorespuesta y la contestadora. Si las quejas sobran y las acciones faltan, no tengo tiempo para tonteras, ilusiones, existencialismos y pesimismos. Mientras redirecciono mi vida, trato de renovar algunas ideas, liberarme de otras y enfocarme de forma más sencilla a todo. Ahora solo habrá respuestas automáticas y devoluciones por caducación de cuentas. En estos momentos, paso a ser parte un nueva era.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Dificultades

Desde que mi mamá me mombró comenzaron las dificultades en mi vida: escribir un nombre tan largo como Geraldine y deletrearlo a los cinco años, fue mi primera dificultad en la vida. De ahí comenzarían todas las que arrastro hasta hoy, problemas de sociabilidad, autoestima, concentración, memoria, culpabilidad y un largo etc. Mi nombre tiene mucho que ver en esto, esa crisis de ir por la vida con un nombre extranjero en tierra mapuche y con cara de mapuche, siempre me produjo un problema de inseguridad frente a los demás. La correción constante de señalar que se debe escribir con G y no con jota o Y, me provocó el miedo de enfrentar a los demás. El hacer notar al otro que al final de mi nombre va una E que no se pronuncia, también me provocaba cierta verguenza que me produjo una timidez extraña.

Mi nombre formó mi personalidad, al igual que a las María, a las Teresas o las Angélicas. La vida es como ese nombre que no elegiste y que debes llevar por toda la vida y que debes defender frente a niñas tontas, gente ignorante, nacionalistas y tontorrones.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Recomendaciones:

Tómame la mano cuando caminemos poh, que tu brazo en mis hombros me cansa más de lo que te agrada a ti.

Cómprame un helado cuando hayamos caminado mucho, que me baja el azúcar y necesito algo dulce rápido.

No camines tan rápido, que a veces me gusta la tranquilidad, mirar las casas y a la gente y tu rapidez no me lo permite.

Cuéntame alguna historia, entretiéneme un rato con alguna anécdota, aunque sea inventada.

Piropéame. Dime que estoy linda, que aún tengo curvas, que mi pelo está más brillantes y mis pestañas más largas, súbeme el ego.

Defiéndeme de los chismes, prohibe que otros me miren, que las niñas me pelen, que los chicos me traten mal. Haz que sienta que estoy protegida para toda la vida.

Dame un beso y quédate con eso hasta el otro día.

miércoles, 8 de octubre de 2008

al Día

¿Quien quiere una casa gigante a las afuera de la ciudad?, pues yo no.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Arquitecto

He descubierto otras profesiones escondidas en mí. A menudo me convierto en psicóloga laboral para sopesar la falta de un contrato y otras cosas. A veces soy doctora de medicina general cuando alguien tiene alguna enfermedad que, probablemente, yo ya tuve. También soy ingeniera en transporte orientando a mis perdidas amigas en la ciudad o, dando las combinaciones adecuadas para el transantiago. También soy masajista de espaldas estresadas y diseñadora de collares y aros a pedido. Pero una de las profesiones que quiero practicar por este tiempo es ser arquitecto. Cómo dice por ahí una canción "los hombres estamos rotos en mil pedazos y la mujer correcta sabe armarlo", yo quiero ser una de ellas: unir piezas, restaurarlas, acomodarlas y volverlas a su posición original. Quiero inventar cosas, crear al chico perfecto, cambiarle algunos desperfectos, eliminar aquello que sobra y recostruir corazones. ¿Quién me deja hacerlo?

martes, 23 de septiembre de 2008

Cambio de piel

Siempre hay algo que me opaca la felicidad, a veces, un llamado telefónico, otras, un desprecio gratuito. Desde ahora en adelante algunas cosas cambiarán:

Solo daré el siguiente %:

Daré el 30% de cariño. No más porque no es retribuido como corresponde.
Tendré un 25% de preocupación. Me preocupo tanto por el resto que olvido mis propias cosas.
Devolveré el 100% de las llamadas perdidas y no realizaré ninguna.
Por cada dos mensajes de textos me dignaré a enviar uno de respuesta.
No prestaré más dinero, menos tarjetas de créditos.
Hablaré cuando me corresponda y no me ofreceré voluntariamente a tareas que no me competen.
Visitaré a los amigos que me quieren.
Dejaré que alguien se preocupe por mi, me ame y me busque.
Contribuiré con el 90% a quien me pida ayuda.
Confiaré el 100% en Dios.